29 ene 2012

Los juegos kinkys...

Dentro del mundo del BDSM, existen muchas prácticas y juegos muy interesantes que dependiendo del nivel de experiencia de la persona, se anima a jugar y llevarlo a la realidad. Las fotos y videos que existen en internet son solo meramente demostrativos y que sencillamente nos dan la pauta a experimentar y hacer realidad a nuestras necesidades emocionales, pero no meramente son "ley" de lo que vemos lo hagamos de esa manera, ante todo seguir nuestro credo (SANO, SEGURO Y CONSENSUADO), nunca lo denemos de echar de lado. Dentro de mis juegos, me encanta mezclar todas estas prácticas y filias, por lo que la unión de todos estos elementos dan como resultado los juegos kinkys, que son el conjunto de prácticas y filias que se pueden utilizar dentro de una sesión. Desde el punto de vista muy personal, ofrece un panorama muy atractivo en poder compartir gustos afines. Este tipo de juegos consiguen tener una carga intensa de satisfacción de las filias y a nivel de cumplir la necesidad sexual en cierto grado de la persona que estemos interactuando.


Las combinaciones de este tipo de juego son infinitas, por ejemplo, comenzar con algun juego de adoración al látex y terminar con alguna filia como acariciar unas piernas enfundadas en pantimedias o pasar de manera sensual la lengua sobre el charol brilloso de unas zapatillas de tacón alto, para beneplacito de una chica dominatrix.

En otro caso, jugar con una sumisa, esposándola y aprisionando sus pechos con un cordón de nylon, de una manera que los sensibilize a las caricias de un floger de hermosas tiras, embebiendo la escena con su aroma a piel; la sesión sigue, con algunas perversidades que se complementan a la escena... un hermoso espéculo, aparece dentro de la escena, brilloso, acero inoxidable, su dominante lo pasa por sus labios "humedecelo, zorrita, saca tu lengua", ella simplemente obedece; acto seguido, se exalta al sentir el accesorio cómo se abre paso en el interior de ella, la cual esta loca del placer obtenido, su dominante toma un trozo de látex negro, con la cual envuelve el rostro de la chica, intenta liberarse, lo disfruta en extremo, la respiración es nula en ese momento, su dominante le devuelve la respiración... de nuevo, la envuelve, su entrepierna es un charco, esta muy excitada y fogoza.

Los alcances que pueden tener los juegos kinkys, son muy ilimitados, la excitación del momento, los elementos de la escena, vestuario, accesorios y palabras, incrementa el nivel de deseo en esos momentos dentro de la sesión. Por lo que el final, es el resultado de haber manejado una excelente sesión de manera compartida, responsable y divertida complementando elementos y juego kinky.

atte,
Carla Regina López Ruelas.

20 dic 2011

Las dominatrices, sensualidad y dureza...

"Un lúgubre cuarto, con sensuales cortinas de satin, muebles de madera y piel, una jaula en color negro, cruz de san Andres, adornan esta habitación a media oscuridad, de repente, se abre la puerta, para dar paso a una sensual mujer, ataviada con un vestido de látex negro y brilloso, medias de encaje, y altas zapatillas con tacón alto, con sensuales guantes de encaje en cada una de sus manos, en una de ellas, sujeta una cadena... con la que va unida al collar de un hombre sumiso, completamente desnudo, humillado, antifaz y una senda mordaza ball gag en su boca, apenas puede darse a entender con sus gemidos. Ambos caminan, hacia el potro de castigo, que aguarda el momento por ser usado; él, toma su posición en el mueble, esposado, vendado y humillado totalmente ante la hermosa mirada de su dominatrix... ella se aleja, para tomar una cuerda de algodón y un dildo grande, ideal para educar su recto; Toma la cuerda en sus manos, para comenzar a atar el miembro y testículos de su víctima, pasando cada cm de cuerda por cada uno de ellos, y apretándolos de una manera deliciosa, comienza a gemir, su piel se eriza al trato de su dominante, ella disfruta de la tortura que le esta haciendo, el placer es intenso para ella, se entusiasma en ver como ese sumiso se encuentra vulnerable ante sus caprichos y deseos, del intenso placer que esta sintiendo dentro de su mente. Se coloca detrás de él, se coloca unos guantes de látex y toma un poco de lubricante, untarlo en la entrada de su recto, lubricar su ano, poco a poco empuja sus dedos hacia el interior, se pierden, él gime, intenta soltarse, pero ella, lo corrige, jalando la cuerda atada a sus testículos; se arquea y gime de dolor, ella sonrie maliciosamente y se carcajea; levanta una de sus piernas con el fin de colocar su zapatilla en su espalda, pisándolo fuertemente -Gime para mí, esclavo, recuerda que eres mio y para mis caprichos, jajaja-, solamente gime, y disfruta del momento, su placer, su voluntad es para ella, su cuerpo y alma, se encuentra en un trance, casi por llegar al subespacio sin delimitar el dolor y el placer. Ahora, toma el dildo, enorme, con venas simuladas, protuberantes sobre la superficie de él, lo coloca en la entrada de su recto, lo empuja, poco a poco y se pierde dentro él, siente como se dilata, cómo se abre hacia el interior, siente de una forma en como se entrega a su Ama, su dominante. Ella se deleita al extasis lo que ha hecho hasta el momento, con su sumiso, atado, vulnerable, enciende el dildo, ajusta el cronómetro y programar el tiempo y la intensidad de las velocidades, lo enciende, él gime, mostrando la ansiedad de sentir el intenso placer; ella se aleja sonriendo de manera... apaga la luz y cierra la puerta del cuarto. En la oscuridad, solo se escuchan gemidos -mmmghhh, mmmghh- gemidos que se intensifican al paso de la hora, minutos y segundos."
Las Dominatrices, componen lo que es realmente una pieza clave de una relación Dominante/sumisa, donde ella es quien lleva la batuta de la relación, bajo un lema de respeto y límites, siempre recordando el lema de SANO, SEGURO Y CONSENSUADO, las personas sumisas, siempre en total disponibilidad de servir a su dominante, es el "empuje" a desear avanzar dentro de la relación ante ella.

La sensualidad que despiertan ellas ante los demás, es simplemente por la sofisticación de su elegante vestimenta y sus actos para lograr una tortura cargada de completo placer, siempre denotando su maestria en el manejo del dolor y el placer, siempre ataviadas de piel, látex, y de zapatillas o botas de altos tacones, con quienes pueden jugar sobre el cuerpo de la persona sumisa, o la sensualidad del uso del flogger sobre la piel, llevando de una manera paulatina al extasis con cada uno de los azotes en cada parte del cuerpo. La escena nunca estaria completa con una figura dominante, sentir las ordenes de lo que se tiene que hacer dentro de la sesión, experimentar la humillación y el sentimiento de la vulnerabilidad.

 atte,
Carla Regina López Ruelas.

11 dic 2011

El encanto de las mordazas...

Una linda sumisa sobre la cama, semi desnuda, únicamente teniendo encima una hermosa y sensual cinturilla de encaje y brillante de vinilo, medias negras y unas coquetas zapatillas negras de tacón alto con cintillo al tobillo, una sensual escena, antesala a una noche salvaje, pero muy especial para ella, en el interior de ella misma, se probaria quien es ella en realidad, ante los profundos deseos de su corazón, que de una manera a otra, la empuja a hacer a lo que va a experimentar; su dominante entra en la habitación, la observa para así después, vendarle los ojos, privandole del sentido de la vista; Su dominante entra en la habitación, la observa detenidamente, en la profundidad de su mente, comienza a ver las acciones que harán que su zorrita se le entregue en cuerpo y alma, trae consigo, una pequeña maleta donde aguardan varios accesorios que usara en ella... paddle, antifaces, cuerdas, esposas y mordazas. Ella comienza a andar y gatear sobre la cama, en dirección a su Amo, de manera sugestiva es casi como si estuviera ronroneando de una manera dulce y sensual, él la observa con muchisima atención, en sus manos, tiene la mordaza que utilizará en ella, una hermosa bola roja, con correas negras de piel que mantendrá callada y dócil a esta zorrita; su dominante solo le dice "anda ven, abrela boca, no tenemos toda la noche para esta sesión, zorrita!".

Las mordazas, es uno de los accesorios que no pueden faltar en el jugueteo de toda escena del ambiente BDSM, donde la función principal, es de mantener callada a la persona sumisa, sin que emita palabra alguna (únicamente gemidos), en las actividades BDSM, pero siempre despiertan una emoción u sensación de indefensión y situaciones cautivas. Las mordazas son accesorios que tienen distintas formas y hechas de distintos materiales, así como las formas y nombres, para citar están las mordazas de bola o mejor conocidas como ball gag (su nombre en ingles), que son muy comunes en toda escena de bdsm, las mordazas de anillo (ring gag), que solo mantiene abierta la boca de la persona sumisa por medio de un anillo, impidiendo que la cierre y al paso del tiempo, comience a "babear", algunas mordazas son un tanto elaboradas y sofisticadas, como algunas mordazas inflables, que tienen una forma de dildo que va en el interior de la boca y con una pequeña perilla, donde comienza a "hincharse" en el interior de la persona sumisa.

Las precauciones y seguridad de usar las mordazas, es que de cierta manera limitante, no pueden emitir o articular ninguna  palabra que permita uno, escuchar o entender claramente, siempre estar muy vigilantes de sus expresiones o elegir una forma de comunicación no verbal que a nosotros como dominantes estemos avisados por parte de nuestra persona sumisa de "que algo no anda bien"; un método que he usado en sesiones, es darle una pequeña campana, a la persona sumisa, de esta manera, ella puede avisar agitándola si algo le molesta o detener la sesión, una forma muy inteligente para que ella se sienta segura dentro de la sesión. Una ventaja que se tiene al usar una mordaza de bola (ball gag), es que se evita que la persona sumisa se "muerda" la lengua, ya sea por algún movimiento brusco, con la cual, la bola de hule, amortigua la "mordida" y se evita algún accidente en plena sesión.

Las mordazas, despiertan en muchas personas el libido perverso que todos tenemos escondido en nuestro interior, desde el simple hecho de ordenarle que abra la boca y colocarla en su lugar, tomando la cabeza de la persona sumisa, sujetándola y ajustándola por la nuca, para posteriormente verla bien acomodada en su boca, y que al pasar los minutos, comenzara a babear y mojar su pecho siendo una escena deliciosamente exquisita para los dominantes. Artículo de primera necesidad en las sesiones, nunca se tiene que hacer a un lado, porque al final de la sesión, lo que único que queda... es la alma desnuda de la persona sumisa que se ha entregado a la fuerza de su dominante.

atte,
Carla Regina López Ruelas.