24 dic. 2010

Asfixia erótica, el juego de la respiración pérdida...

La hipoxifilia —también llamada asfixiofilia o asfixia erótica— es una parafilia que consiste en impedir la respiración de la pareja o la propia, ya sea mediante la obstrucción de las vías respiratorias cubriendo la cabeza con elementos plásticos o de látex o recurriendo a la semiestrangulación.



Se trata de una práctica sexual muy peligrosa que ha llegado a ser causa de muerte en muchos casos. Cuando lo practica una persona sola, se denomina asfixia autoerótica.

El acto de privar a uno mismo o a otro de oxígeno con el objeto de obtener o mejorar el orgasmo se clasifica oficialmente en los Estados Unidos como hipoxifilia, de acuerdo con la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.


La hipoxifilia corresponde a la categoría de prácticas sexuales conocidas como parafilias. Algunos que la practican consideran que la disminución de la entrada de oxígeno les aumenta el placer sexual.

En la comunidad BDSM, las prácticas de esta naturaleza pueden ser denominadas "breathplay" o "edgeplay" a veces, y generalmente incluyen un socio participante. Porque al igual que otras formas de prácticas sexuales de riesgo, amplía los límites de lo "seguro, sano y consensuado", el control de las situaciones que afectan a la respiración se puede evaluar, usando algún tipo de señal convenida para avisar al otro del peligro. Esta práctica se realiza casi siempre junto a otras actividades fetichistas.

En casos extremos, los asfixiófilos suelen desear ser estrangulados hasta la muerte. El caso más famoso de esta práctica es el de Sharon Lopatka, hizo uso de internet para localizar un hombre que tuviera la fuerza para llegar a torturarla y matarla mientras realizaban el acto sexual, al final lo consiguió, muriendo en octubre de 1996.


Asfixia Autoerótica:

El término asfixia autoerótica fue acuñado por J. Money para definir la forma de obtener satisfacción sexual a través de la pérdida de la respiración durante la masturbación. Esta práctica parece remontarse a varios siglos de antigüedad: está registrada como práctica entre los esquimales y los asiáticos, y que fue introducida en Europa por soldados de la legión Extranjera Francesa a su regreso de la guerra de indochina; parece ser que estas prácticas la empleaban en los prostibulos de extremo oriente para aumentar la sensación del orgasmo.



╩ Carla Regina López Ruelas ╩

12 dic. 2010

Esposas, elementos básicos en el juego de la dominación...

Concepto:

Las esposas o grilletes son un dispositivo de seguridad diseñado para mantener juntas las muñecas de un individuo.

Las esposas normalmente disponen de un trinquete o garfio para favorecer su rápido uso y permitir el ajuste a varios tamaños de muñeca.


Tipos de esposas:

Hay esposas de metal, de acero inoxidable y aluminio. También esposas de polímero y de plástico ligero.

Hay dos subtipos distintos de esposas de metal- una en la cual los puños están unidos por una cadena corta (normalmente dos uniones), mientras que el otro, de origen más reciente, utiliza una bisagra para ese propósito. Como las esposas con bisagras son algo más pequeñas cuando están completamente extendidas pueden ser usadas más fácilmente por policías que tengan las manos relativamente pequeñas y también pueden parecer más seguras ya que los puños quedan más unidos que con el subtipo de cadena, además están más firmemente sujetas.

Un tercer tipo, las esposas rígidas tienen un bloque de metal o barra entre los puños. Aunque más engorrosas de llevar por lo que abultan permiten diversas formas de arresto y control. Existen varios accesorios destinados a mejorar la seguridad de las esposas incluyendo cajas que caben sobre la cadena o bisagra y pueden ser cerradas a su vez con un candado.

Hay veces en las que son necesarios dos pares de esposas para retener a una persona de un tamaño excepcional, porque las manos no pueden ponerse lo suficientemente próximas la una a la otra.; en este caso uno de los puños del par de esposas es unido a unos de los puños de la otra pareja de esposas y las esposas abiertas que quedan se aplican a las muñecas de la persona.

A veces cuando un sospechoso exhibe un comportamiento especialmente agresivo, se pueden usar también grilletes. La cadena que conecta un grillete con otro se puede unir también con la cadena de las esposas. En algunos pocos casos las personas así atadas murieron de asfixia posicional, lo que hizo que esta práctica se convirtiera en altamente polémica e hizo que fuera seriamente restringida o incluso prohibida en muchos sitios.



La mayoría de las esposas modernas de Canadá, Estados Unidos y Reino Unido pueden ser abiertas con una misma llave estándar para evitar problemas en caso de que se pierdan las llaves. De todas formas hay esposas de distintos tipos y las esposas de máxima seguridad requieren llaves especiales.


Curiosidades de las esposas:
  • En Japón si alguien es fotografiado o filmado con las manos esposadas las imágenes deben ser mostradas con las manos pixeladas, esto es así ya que se considera que unas manos esposadas implican culpa y podría provocar prejuicios durante el proceso jurisdiccional.
  • Las esposas de policía han sido usadas algunas veces en bondage y actividades BDSM. Esto es potencialmente peligroso ya que no han sido diseñadas para este propósito y pueden provocar daños en la piel o los nervios. Hay esposas especialmente diseñadas para el bondage.
  • Escapar de unas esposas es un truco habitual de los ilusionistas, probablemente el más famoso de los cuales sea Harry Houdini.

╩ Carla Regina López Ruelas. ╩

11 dic. 2010

Fetichismo de las máscaras antigas...

El uso de la máscara anti-gas, como recurso fetichista, ha sido utilizado en numerosas ocasiones y en diferentes expresiones artísticas.

El acto de ataviarse con semejante prenda, produce un efecto que supone la anulación de la faz humana para convertirla rápidamente en algo monstruoso, aunque simultáneamente inquietante. El fetichista que todos llevamos dentro se rebela y surge la fascinación por las formas del instrumento que permitiría a su portador en un uso normal, salir airoso ante un ataque químico o una epidemia mortal.




La máscara anti-gas, deforma el rostro humano, dotándolo de unas características exageradas, grandes ojos de cristal e inmensa nariz que asemeja al hombre o mujer con algún insecto o un fascinante extra-terrestre.

El hombre parapetado tras el cristal y el cuero negro inspira las peores pesadillas universales y de ello han tomado nota numerosos artistas que han deseado flirtear con el lado oscuro. La máscara anti-gas deshumaniza al portador al mismo tiempo que le convierte en un ente superior capaz de transmitir temor a quien se le acerque.

En la obra del dibujante de cómics Miguel Ángel Martín, las máscaras anti-gas son un claro recurrente para sus personajes, que aislados por la misteriosa prenda y por ello convertidos en auténticos monstruos post-modernos, son capaces de perpetrar todo tipo de atrocidades a sus congéneres.

 



El cineasta Jaume Balagueró, al inicio de su carrera como cortometrajista, también utilizó la máscara anti-gas para “Alicia” y “Días sin luz”, especialmente en la primera, y también gracias a la gesticulación de los actores y por el hecho de estar estos embutidos en trajes de cuero negro, conseguía un formidable efecto de rechazo y fascinación en el espectador.

El campo de la fotografía, tampoco se ha mantenido al margen de semejante impacto visual, y resultan clásicas las imágenes de personajes formalmente ataviados, aunque dotados del misticismo de la máscara anti-gas o el recurso de sintetizar el mito de la bella y la bestia en una sola imagen, desnudando a alguna bella modelo y colocándole en la cabeza una vieja y horrorosa máscara de largo filtro.



Dicho esto, deberíamos contemplar la máscara anti-gas como un instrumento fetichista de primer orden, claramente equiparable al cuero negro, los zapatos de tacón, las botas de caña larga o el sinfín de instrumentos dispuestos a despertar la libido, mediante métodos oscuros aunque terriblemente seductores.

╩ Carla Regina López Ruelas ╩